TOLUCA, Edomex; 27 de enero de 2026.- Después de la Navidad y arrullar al Niño Dios muchos sufrieron daños desde detalles en dedos hasta caídas que los dejan cachitos, pero todo tiene solución aseguró Glenda Rico, joven toluqueña que desde que tiene memoria está involucrada en la restauración de imágenes.
Es la tercera generación dedicada a conservar las imágenes que para muchas familias son especiales, pues en algunos casos también han estado por generaciones con ellos. Por eso, dijo, a cada Niño lo tratan con paciencia y dedicación.
“Se procura que se vayan como nuevos, la gente le tiene como mucho cariño a sus Niños, entonces procuramos que se vayan lo más bonitos posibles, que no se les note el golpe” dijo.
Previo al Día de la Candelaria es cuando tienen más demanda, por lo que reciben hasta 50 imágenes al día. Algunos trabajos requieren de unas horas, otros días; pero dijo, también depende de los Niños.
“Hay que tratarlos con cariño porque hay Niños que de verdad no se dejan hasta que no los tratas como más bonito; sonará raro pero no agarran la pintura, nos cuesta más, no se dejan y no se dejan hasta que ellos quieren”, relató.
Además de conservar una tradición, ella siente orgullo del oficio familiar por el agradecimiento que muestran las personas al ver a sus imagenes restauradas, incluso, dijo, llegan a llorar, lo cual es muy emotivo.
Areli Díaz














